Parque Internacional La Amistad: 38 años de conservación entre bosques, biodiversidad y nuevas generaciones
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Chiriquí, 2 de septiembre de 2026. Hay lugares donde la naturaleza no solo se contempla: también se escucha, se respira y se aprende a proteger. En las montañas de Chiriquí, el Parque Internacional La Amistad (PILA) conmemora, este 2 de septiembre, 38 años de creación en Panamá. Esta área protegida se consolida como uno de los principales reservorios de biodiversidad del país y del mundo, creando un escenario donde la conservación y educación ambiental se encuentran con las nuevas generaciones.
Un aniversario para aprender en el bosque
La celebración tuvo como protagonistas a estudiantes de la Escuela Primaria Las Nubes y Escuela Básica General de Cerro Punta, quienes participaron en una jornada de aprendizaje en el área de visitantes de la sede del PILA. Los senderos han sido remozados con material antideslizante y otras mejoras, para evitar la acumulación del agua y facilitar la travesía.
La jornada contempló cinco estaciones de interpretación dirigidas por los guardaparques, quienes compartieron con los estudiantes información sobre la flora, la fauna, la historia del parque y las investigaciones desarrolladas en este territorio.
Ernesto Ponce, director regional del Ministerio de Ambiente (MiAMBIENTE) en Chiriquí, destacó la importancia de acercar a las nuevas generaciones a este patrimonio natural. “Actualmente, el Parque Internacional La Amistad ofrece mejores facilidades para recibir a los visitantes y desarrollar actividades de educación ambiental en condiciones más seguras y organizadas. Queremos que los estudiantes conozcan el valor de este parque, comprendan la responsabilidad que implica conservarlo y se conviertan en aliados de la protección de nuestros bosques, la biodiversidad y las fuentes de agua”, afirmó.
Una historia que traspasa fronteras
El sector panameño del PILA fue establecido como Parque Nacional el 2 de septiembre de 1988, mediante la Resolución de Junta Directiva N.° 021-88. Con esa histórica decisión inició la protección formal de un ecosistema transfronterizo compartido entre Panamá y Costa Rica.
La importancia de La Amistad trascendió posteriormente las fronteras nacionales. En 1983 fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
El PILA también cumple una función dentro del Corredor Biológico Mesoamericano, al contribuir a mantener la conexión entre distintos ecosistemas de la región. Esa continuidad resulta fundamental para especies que necesitan desplazarse entre grandes extensiones de bosque para encontrar alimento, reproducirse y mantener poblaciones saludables.
Una montaña de vida
La gran diversidad del PILA está estrechamente ligada a su geografía y a sus condiciones ambientales. Estas variables configuran distintos tipos de bosques y ecosistemas de montaña que sirven de hábitat para una rica variedad de especies. Sus niveles de elevación oscilan desde los 200 metros sobre el nivel del mar (msnm), donde predominan los bosques húmedos, hasta los 3,300 msnm, caracterizados por bosques subpáramos.
Robles de montaña, magnolias, cedros, orquídeas, bromelias y helechos forman parte de la vegetación que caracteriza estos bosques. En ellos también encuentran refugio especies como el jaguar, puma, tapir, pecarí y ocelote, además de numerosas aves y otros grupos de fauna.
El monitoreo mediante cámaras trampa ha permitido ampliar el conocimiento sobre los mamíferos que utilizan estos ecosistemas. Los registros obtenidos sirven para conocer su presencia y distribución. Además, aportan información para orientar las acciones de manejo y protección.
Pero el PILA todavía guarda preguntas para la ciencia. La extensión y complejidad de sus montañas hacen que existan sectores poco explorados, por lo que los registros obtenidos mediante monitoreo, investigación y observación de especies continúan ampliando el conocimiento sobre este patrimonio natural.
El agua también nace aquí
La importancia del PILA no se limita a las especies que habitan en sus bosques; sus montañas protegen nacientes, ríos y quebradas, regulando los procesos naturales del ciclo del agua. En él nacen ríos cruciales de la vertiente del Caribe como el Teribe, Changuinola y Bonyic. Asimismo, de sus cumbres descienden los ríos Chiriquí Viejo y Caldera, fuentes hídricas de alta importancia para el desarrollo económico de la región occidental de Panamá.
Por tanto, conservar estos ecosistemas significa proteger también fuentes hídricas y servicios ambientales de los que dependen comunidades y actividades humanas dentro y fuera del área protegida.
Los guardianes de La Amistad
La protección del PILA también depende de quienes recorren y vigilan diariamente sus bosques. Actualmente, 33 guardaparques están distribuidos entre sus dos sectores: 14 en el PILA Caribe y 19 en el PILA Pacífico.
En el sector Pacífico, los guardaparques operan desde tres puntos estratégicos: Jurutungo, en Renacimiento; Las Nubes, en Cerro Punta, distrito de Tierras Altas; y Alto Chiquero, en Boquete. En el sector Caribe, la base de seguridad de Bonyic sirve como punto de operación.
El fortalecimiento de este equipo responde a gestiones de MiAMBIENTE ante la Presidencia de la República, que permitieron obtener recursos para ampliar la formación de guardaparques y habilitar nuevas plazas.
Su trabajo comprende vigilancia, monitoreo de fauna, mantenimiento, atención a visitantes y apoyo a las acciones de conservación y educación ambiental.
En un territorio de difícil acceso y alta importancia ecológica, esta presencia operativa es fundamental para fortalecer la protección y el manejo del parque.
El bosque como aula
Este aniversario propone otra manera de acercarse al PILA: convertirlo en un espacio de aprendizaje.
Desde las cinco estaciones instaladas en el área de visitantes, los estudiantes que asistan al PILA pudieron conocer cómo se estudia la fauna, qué especies de plantas forman estos bosques, qué investigaciones se han realizado y por qué las fuentes de agua y los ecosistemas de montaña requieren protección.
«Porque conservar un área protegida también significa formar a quienes tendrán la responsabilidad de cuidarla mañana. En el PILA, donde Panamá comparte con Costa Rica un patrimonio natural de importancia mundial, esa tarea adquiere una dimensión que supera cualquier aniversario”, señaló Manuel Vega, jefe del PILA.
A 38 años de su creación, La Amistad sigue siendo un territorio de bosque, agua y biodiversidad, pero también un espacio donde una nueva generación puede comenzar a entender que proteger la naturaleza no es solamente una responsabilidad de quienes trabajan en un parque: es una tarea colectiva que comienza con conocer y valorar lo que tenemos.















