Panamá acelera medidas para enfrentar los efectos del cambio climático

   

Panamá, 24 de octubre de 2026. Sequías, inundaciones y cambios en los patrones de lluvia ya representan desafíos para Panamá y pueden afectar el abastecimiento de agua, los alimentos, los hogares, los negocios y la infraestructura. En el Día Internacional de la Acción Climática, el Ministerio de Ambiente (MiAMBIENTE) destaca la necesidad de actuar en dos frentes: reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y fortalecer la capacidad del país para adaptarse a los impactos del cambio climático.

Edna Flores, jefa del Departamento de Acción Climática de MiAMBIENTE, explica que enfrentar esta realidad requiere proteger los bosques y manglares, cuidar el agua, los cultivos, las costas y las comunidades, además de impulsar medidas que permitan responder a las nuevas condiciones climáticas. “Actuar es imperativo: debemos reducir las emisiones y, al mismo tiempo, preparar al país frente a los impactos del cambio climático”, destacó.

Primera tarea: frenar el calentamiento

Panamá mide cuánto contamina a través del Inventario Nacional de Gases de Efecto Invernadero, y gracias a ese registro sabemos que es un país carbono negativo.  En 2021, Panamá emitió 20,5 millones de toneladas de gases de efecto invernadero, pero sus bosques y manglares absorbieron 6,8 millones más. Dicho de forma sencilla, el país absorbió más de lo que emitió.

Ese resultado depende, en buena medida, de mantener la naturaleza en pie. Por ello, proteger los bosques y manglares es una de las principales tareas, junto con reducir las emisiones provenientes de la energía, la agricultura, la industria y otros sectores. Esa combinación de esfuerzos constituye una parte fundamental de la acción climática y requiere decisiones sustentadas en la ciencia.

El Departamento de Acción Climática de MiAMBIENTE organiza y da seguimiento a la respuesta del país. Además, coordina el Comité Nacional de Cambio Climático (CONACCP), integrado por 27 miembros de distintas instituciones, y trabaja en la Plataforma Nacional de Transparencia Climática, donde se organiza la información sobre las acciones que se desarrollan frente al cambio climático.

Parte de este esfuerzo está dirigida al cumplimiento de las metas que Panamá ha establecido ante el mundo, conocidas como Contribución Determinada a Nivel Nacional 3 (CDN3). Para 2035, el país busca reducir en un 11 % sus emisiones, porcentaje que podría alcanzar el 17 % con apoyo internacional. También se propone restaurar 100,000 hectáreas entre 2026 y 2035, de las cuales 2,500 corresponden a manglares degradados.

La acción climática también incorpora instrumentos que incentivan la participación de distintos actores. Entre ellos se encuentran los mercados de carbono, que pueden contribuir a movilizar inversiones hacia proyectos orientados a reducir emisiones y promover el desarrollo sostenible.

Otra herramienta es la Taxonomía de Finanzas Sostenibles, lanzada en marzo de 2024, una guía que identifica 65 actividades económicas distribuidas en 11 sectores y cuyo propósito es orientar las inversiones hacia actividades que contribuyan al cuidado del ambiente. En el sector privado, 170 organizaciones midieron su huella de carbono durante el ciclo 2025 del programa Reduce Tu Huella Corporativo y fueron reconocidas en 2026.

Segunda tarea: protegernos de los efectos

El clima cambia para todos, pero sus consecuencias no afectan de la misma manera a cada comunidad. Por ello, conocer dónde se concentran los mayores riesgos y quiénes son más vulnerables es fundamental para dirigir las medidas de adaptación hacia los territorios que más las necesitan.

Herramientas como el Atlas Nacional de Riesgo Climático permiten identificar esas vulnerabilidades y orientar la toma de decisiones. A ello se suma la consulta del Pacto de Panamá con la Naturaleza, que reunió a unas 1,200 personas en las diez provincias y dos comarcas del país, con una participación del 51 % de mujeres y del 49 % de hombres.

La adaptación también requiere información y conocimiento. Para ello, se cuenta con guías sobre cambio climático dirigidas a docentes, un Hub de Conocimiento con materiales de acceso público y esfuerzos como la elaboración de planes de adaptación destinados a ayudar a los sectores más vulnerables a prepararse frente a los cambios del clima.

Estas medidas han sido lideradas por MiAMBIENTE con el apoyo de empresas, instituciones y ciudadanos. Sin embargo, la acción climática no termina en las políticas públicas: también comienza en las decisiones cotidianas. Va desde apagar una luz, cerrar el grifo y reducir los residuos en casa hasta incorporar el riesgo climático en la planificación y las inversiones del país.

Por ello, MiAMBIENTE impulsa que las instituciones incorporen el clima en sus planes y presupuestos; que las empresas midan y reduzcan sus huellas de carbono y de agua; y que los gobiernos locales protejan las cuencas y los manglares e integren la gestión del riesgo climático en su planificación.

Flores destacó que el cambio también empieza en lo cotidiano y que todos pueden formar parte de la respuesta. En el hogar, la escuela o el trabajo es posible generar menos residuos, ahorrar agua y energía, consumir responsablemente y participar en jornadas de conservación. Frente a un clima que ya está cambiando, cada acción suma y cada decisión que se tome hoy contribuirá a definir qué tan preparado estará Panamá para enfrentar el futuro.

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