¡Un regreso histórico! la tortuga baula vuelve a anidar en las costas del Pacífico panameño

 

▪️Durante los monitoreos se registraron tres tortugas baula anidando

Darién, 23 de agosto, 2026. Después de casi una década sin registros confirmados, la tortuga baula (Dermochelys coriacea), la más grande del mundo y catalogada en peligro crítico de extinción, volvió a anidar en el Pacífico panameño. El hallazgo ocurrió en la playa El Fondiaderito, muy cerca de la comunidad de Jaqué, en la provincia de Darién, y marca un hito histórico para la conservación marina en el país. Esta zona del Pacífico panameño recobra gran importancia y se convierte en un área de enorme valor científico.

Por casi diez años, investigadores y conservacionistas no lograron asegurar la presencia de nidos de tortuga baula en las costas del Pacífico de Panamá. La especie sigue anidando con cierta regularidad en el Caribe panameño, pero su ausencia en el Pacífico encendió las alarmas sobre el estado de sus poblaciones.

La tortuga baula o laúd (Dermochelys coriacea) en el Pacífico panameño sufre un peligro crítico de extinción. Las principales amenazas que afectan su supervivencia y reproducción incluyen la pesca incidental, el saqueo de nidos, la contaminación marina (principalmente por plásticos y lumínica) y la depredación de nidos por fauna silvestre y perros sin supervisión. A estos factores se suman la erosión de las playas, el desarrollo costero no planificado y los efectos globales del cambio climático.

Durante esta temporada, la playa El Fondiaderito se convirtió en el escenario de tres eventos de anidación de esta especie, una cifra sumamente significativa para la biología de conservación en la región. Gracias al trabajo conjunto entre la comunidad, la Organización Protectora de la Tortuga Marina y la Biodiversidad de Jaqué y el equipo técnico de conservación de la Regional de Darién de MiAMBIENTE, se logró proteger un total de 178 huevos. Estos fueron trasladados a un vivero de incubación como medida preventiva ante las amenazas naturales y humanas que afectan los nidos de playa abierta, tales como la depredación y la erosión costera. Se espera que el nacimiento de las tortuguitas se de en los meses de septiembre y octubre.

La tortuga baula es la más grande de las siete especies de tortugas marinas y una de las más amenazadas del planeta. Sus poblaciones han colapsado en varias regiones del Pacífico Oriental Tropical. La disminución de la población se ha registrado con más énfasis en playas de México y Costa Rica, que históricamente eran zonas de reproducción y desove más grandes de todo el mundo para esta especie. Tras registrarse miles de nidos por temporada en el pasado, la cifra ha caído a niveles críticamente bajos.

La disminución en el número de nidos se ha extendido por todo el corredor migratorio del Pacífico, lo que convierte a cada nido confirmado en un dato de altísimo valor científico y en una señal de esperanza para quienes trabajan en su protección. La población de la tortuga baula en el Pacífico Oriental ha disminuido más de un 95% desde los años 80.

En Panamá, la anidación de esta especie también disminuyó drásticamente. De acuerdo con datos suministrados por la Fundación Agua y Tierra, los registros más recientes se limitan a unos pocos eventos: en 2014 se reportaron dos nidos en playa Horcones, en la provincia de Los Santos, mientras que en playa Mata Oscura, en la provincia de Veraguas se contabilizaron únicamente dos nidos, uno en 2014 y el último en 2017.

Al respecto, el biólogo Marino Ábrego, subdirector de la Dirección de Costas y Mares de MiAMBIENTE, indicó que los datos científicos actuales revelan una situación alarmante: la población estimada de hembras anidantes de tortuga baula en todo el Pacífico Oriental Tropical se sitúa en menos de 500 individuos adultos. Ábrego agregó que se evalúan diversas estrategias para salvar a la tortuga baula de la extinción en la región. Entre ellas destaca la aplicación de las medidas establecidas en el Plan de Acción de la Red Laúd del Océano Pacífico Oriental (OPO). Estas acciones buscan estabilizar e incrementar la población de ejemplares adultos mediante la reducción de la mortalidad incidental y la protección estricta de los nidos y crías.

En Panamá se desarrollan iniciativas científicas clave, como el liderado por la Fundación Leatherback Proyect denominado: “Monitoreo de Tortugas Marinas, Participación Comunitaria y Recomendaciones de Manejo para su Conservación en la Zona Especial de Manejo Marino Costera del Archipiélago de Las Perlas”. El trabajo pretende identificar las principales amenazas, nuevos sitios de alimentación (forrajeo) y rutas migratorias que la tortuga baula utiliza en aguas panameña. Para esto, se apoyan en el uso de transmisores satelitales y expediciones marinas. Los datos recopilados por este proyecto impulsaron la creación del Refugio de Vida Silvestre de Isla Saboga y la histórica ley que otorga «Derechos de la Naturaleza» a las tortugas marinas en Panamá.

Datos al editor
Las cinco (5) especies de tortugas marinas presentes en Panamá: Lora o Golfina (Lepidochelys olivacea), Carey (Eretmochelys imbricata), Canal o baula (Dermochelys coriacea), Caguama o boba (Caretta caretta), Verde o prieta (Chelonia mydas), están en el Apéndice I de la Convención sobre el sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres, (CITES) y en la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, (UICN).

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