Alocución: Día Mundial de los Humedales

Hoy, 2 de febrero, Panamá se une a la conmemoración del Día Mundial de los Humedales, una fecha que invita a reflexionar sobre ecosistemas esenciales para la vida, el bienestar humano y el equilibrio ambiental. Se cuenta con una amplia riqueza de humedales distribuidos a lo largo del territorio nacional, tanto en zonas costeras como continentales.

Los humedales cumplen funciones clave: regulan el ciclo del agua, reducen los efectos de inundaciones y sequías, sostienen una alta diversidad biológica y garantizan medios de vida para numerosas comunidades en todo el país.

Algunos de estos ecosistemas han recibido reconocimiento internacional bajo la Convención Ramsar, lo que demuestra su valor ecológico y social. Entre los humedales reconocidos como Sitios Ramsar se encuentran el Golfo de Montijo, en Veraguas; el humedal Damani–Guariviara, en la comarca Ngäbe Buglé; San San–Pond Sak, en Bocas del Toro; la Bahía de Panamá, en Panamá; Punta Patiño, y el Complejo de Humedales de Matusagaratí, en Darién. Este último fue declarado en el año 2025 y constituye el sitio de designación más reciente dentro de esta red internacional.

Los humedales del país enfrentan presiones significativas. Entre las principales, están: el incumplimiento o desconocimiento de las normativas vigentes, la ausencia de opciones económicas sostenibles para las comunidades, el crecimiento económico basado en modelos de uso intensivo del territorio, los efectos del cambio climático y la falta de planificación con enfoque de manejo integrado de cuencas. A esto se suma la transformación, degradación y conversión de áreas de humedal, que reducen su capacidad de brindar servicios ambientales.

Frente a este escenario, Panamá cuenta con un marco legal que respalda la protección de estos ecosistemas. La Ley 6 de 1989 adoptó la Convención Ramsar y sentó las bases para la conservación y el uso racional de los humedales de importancia internacional. La Ley General de Ambiente, Ley 41de 1998, establece los principios fundamentales para la protección, conservación y recuperación del ambiente, incluyendo estos ecosistemas.

Además, la Ley 6 de 2006, sobre ordenamiento territorial, reconoce los manglares como espacios públicos y establece su protección. Mientras que la Ley 80 de 2009 regula la propiedad en zonas costeras y prohíbe la titulación privada de manglares. A esto se suma la Política Nacional de Humedales, aprobada mediante el Decreto Ejecutivo No. 127 de 2018, orientada a la gestión sostenible, la restauración y la planificación. La Ley No. 1 de 2015 declaró el Humedal Bahía de Panamá como área protegida y sitio Ramsar, fortaleciendo su resguardo.

En distintas zonas del país se desarrollan acciones de restauración y monitoreo de manglares con participación comunitaria. En Monte Oscuro de Capira y en Espavé de Chame se impulsan proyectos de ciencia ciudadana enfocados en educación ambiental y reforestación. En la Bahía de Chame se ejecuta un proceso de restauración que incluye la reforestación de 500 hectáreas de manglar, puestos de control y vigilancia, la elaboración de un plan de manejo y actividades de capacitación con comunidades vecinas.

En esta misma área, junto con la Autoridad de los Recursos Acuáticos de Panamá, se estableció un vivero de engorde de concha negra en Espavé, con capacidad para 5,400 moluscos juveniles, con la participación de organizaciones comunitarias orientadas a la recuperación del recurso y al bienestar local.

De cara a los próximos años, la gestión de los humedales debe priorizar el seguimiento de los impactos asociados a actividades como el turismo no regulado, la deforestación y prácticas de pesca inadecuadas. El desarrollo de monitoreos científicos a largo plazo permitirá comprender los cambios en estos ecosistemas y orientar decisiones de manejo que consideren tanto su valor ambiental como el contexto social y económico de cada territorio.

En este Día Mundial de los Humedales, el llamado es a reconocer el valor de estos ecosistemas y a trabajar de manera conjunta entre instituciones, comunidades, academia y sociedad civil, con el propósito de asegurar su permanencia y su aporte al desarrollo sostenible de Panamá.

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