Darién lidera la presencia del Águila Harpía en Panamá

• La protección del Águila Harpía se mantiene como una prioridad ligada a la conservación de los bosques y la biodiversidad del país.
Ciudad de Panamá, 10 de abril, 2024. El Parque Nacional Darién, Parque Nacional Chagres y el Bosque Protector de Palo Seco en Bocas de Toro, se consideran como las principales zonas donde se concentra el Águila Harpía en Panamá, una especie clave dentro de los ecosistemas boscosos del país.
Reconocida como Ave Nacional desde 2002, esta rapaz es una de las más imponentes del mundo. Aunque habita en varios países del continente, Panamá alberga la mayor población en la región de Centroamérica, gracias a la disponibilidad de hábitat y las medidas de protección que se aplican a nivel nacional.
Estimaciones recientes, basadas en monitoreos y análisis de cobertura boscosa, sitúan la población en unas 200 a 230 parejas, con mayor presencia en Darién. La cifra se mantiene estable, aunque requiere vigilancia constante por las características propias de la especie.
Durante sus primeros meses de vida, las crías enfrentan altos riesgos mientras desarrollan habilidades como el vuelo. Los nidos, ubicados a más de 50 metros de altura, incrementan la posibilidad de caídas. A esto se suma su lento ciclo reproductivo, con una cría cada dos o tres años.
En los últimos años se ha registrado una disminución en reportes de águilas heridas, lo que refleja resultados positivos en las acciones de conservación, vigilancia y educación ambiental impulsadas en el país.
Erick Núñez, jefe del departamento de Biodiversidad del Ministerio de Ambiente, expresa que la participación de las comunidades ha sido determinante. “En zonas como Sambú, Cémaco y Taimatí, grupos locales han asumido funciones de vigilancia del bosque y desarrollo de iniciativas sostenibles, abarcando la conservación con oportunidades económicas”, expresó.
La entidad mantiene la coordinación de esfuerzos para la investigación, además desarrolla programas de educación ambiental, de la mano de especialistas nacionales; de igual manera da seguimiento a las infracciones contra la vida silvestre mediante la apertura de procesos administrativos, acorde a las disposiciones del marco normativo.
Persisten retos importantes como la pérdida de hábitat por deforestación, fuera del Sistema Nacional de Áreas Protegidas (SINAP), los mitos sobre el comportamiento del águila y la necesidad de seguir creando conciencia en las comunidades locales especialmente, en que, si bien la observación del ave en estado silvestre podría ser una oportunidad económica, esta debe hacerse de forma responsable, para evitar interferir en el normal desarrollo del ciclo biológico de la especie.
En cuanto a las normas que la protegen está la Ley 24 de 7 de junio de 1995 o Ley de vida silvestre, Ley 18 del 10 de abril de 2002 mediante la cual se declara al Águila Harpía (Harpia harpyja) como el Ave Nacional de la República de Panamá, La Resolución N° DM-0657-2016 mediante la cual se establece la lista de especies amenazadas del país.

