Amanecer en movimiento: turismo ordenado y sostenible marca las ascensiones al Volcán Barú

El Parque Nacional Volcán Barú sigue siendo, sin dudas, uno de los principales atractivos de las áreas protegidas de Panamá, y ese interés por conocerlo y vivir la experiencia se incrementa en esta época de carnaval, donde la presencia de turistas nacionales y extranjeros se intensifica, especialmente por el puesto de control de Camiseta, ubicado en la entrada al volcán por el distrito de Boquete.

En esta época, el ascenso a pie es frecuente; desde las primeras horas de la noche y en la madrugada. Y es que el ascenso a oscuras forma parte esencial de esta experiencia turística.

A eso de las 3:00 am el tránsito aumenta; es el turno de los vehículos 4X4 de las empresas debidamente autorizadas para operar en la ruta. El registro previo online es vital para que, en el sitio, en menos de 30 minutos los 15 vehículos que trasladan turistas hasta la cima del Volcán Barú hagan su reporte de entrada. Uno tras otro ingresa casi en perfecta sincronía, reflejando la coordinación, disciplina y comunicación que mantienen los tours operadores con el personal de la sección de áreas protegidas y con los guardaparques en el sitio.

Entre los 15 vehículos transportan hasta 75 personas en la madrugada. Los turistas, en su mayoría nacionales y entre un 20% a 30 % provenientes de Europa, Asia y países latinoamericanos, guiados por la expectativa de presenciar el amanecer desde la cima, emprenden el recorrido que culmina con la aparición de los primeros rayos solares, un espectáculo natural que ilumina el horizonte y despierta emociones entre quienes logran llegar al punto más alto de Panamá. Muchos describen este momento como inolvidable y aseguran que regresarán para repetir la vivencia.

Entre las principales bondades que ofrece el Volcán Barú destacan su clima fresco, la posibilidad de observar dos océanos en días despejados, su biodiversidad única y la oportunidad de adentrarse en un entorno natural que combina aventura, fotografía y aprendizaje. La ruta, organizada por operadores certificados, garantiza una experiencia segura y respetuosa con el ambiente, generando un impacto positivo en la actividad turística regional.

De acuerdo con el plan de manejo del Parque Nacional Volcán Barú, el ingreso se regula en un turno de hasta 15 vehículos con 75 pasajeros y alrededor de 350 personas en total, a la vez, con el objetivo de conservar el ecosistema. Además, la normativa vigente prohíbe la entrada de envases de un solo uso, por lo que se recomienda a los visitantes portar botellas reutilizables, asegurar el manejo adecuado de sus desechos y cumplir las indicaciones del personal del parque. Estas medidas fortalecen la gestión sostenible de uno de los destinos más emblemáticos del país.