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En la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo celebrada en 1992 en Río de Janeiro, Brasil (conocida como la Cumbre de la Tierra de Río), se dieron a conocer tres tratados internacionales: la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático, el Convenio sobre la Diversidad Biológica (CNUDB) y la Convención de Lucha contra la Desertificación (CNULD).

Las tres Convenciones de Río están estrechamente relacionadas. El cambio climático afecta a la biodiversidad y a la desertificación.

Desde la adopción de 1992 de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (CMNUCC), se ha integrado en la Agenda Internacional un proceso de dialogo en la búsqueda de acciones para abordar la amenaza que constituye el calentamiento global.

Con el fin de complementar los compromisos adquiridos en Río de Janeiro, en virtud de la CMNUCC para estabilizar las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI),  a un nivel que evite el daño al sistema climático de la naturaleza antropogénica, se adopta el Protocolo de Kioto en diciembre de 1997 en el marco de la tercera conferencia de las partes de la CMNUCC (COP3).

Los acuerdos de Marrakech, adoptados en el 2001, llevaron a la aceptación de las modalidades operativas del Protocolo de Kioto. No obstante, el protocolo de Kioto no se ratificó hasta el 2005 y su aplicación en algunos países se retrasó. Por ejemplo, Australia no lo ratificó hasta el 2007. Estados Unidos, quien es el segundo país con mayores emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI) a nivel mundial, no ratificó el protocolo.

El acuerdo de Copenhague conmemoró la voluntad política de los estados asociados para alcanzar un entendimiento para luchar  contra el cambio climático, en virtud del principio de responsabilidad común pero diferenciada y de las respectivas capacidades. Los países desarrollados se comprometieron a respetar objetivos de financiación colectiva por valor de 100 mil millones de dólares de los Estados Unidos.

En el 2010, el Acuerdo de Cancún alcanzó progresos significativos como la creación formal de instituciones como el Fondo Verde para el Clima (FVC), el Comité para la Adaptación y Red de tecnologías del Clima (CRTC),la creación de registros para facilitar el apoyo a las Acciones  de Mitigación  Nacionalmente apropiadas (NAMAS) y el lanzamiento del mecanismo REDD+ cuyo objetivo consiste en la reducción de las emisiones vinculadas a la deforestación y degradación de los bosques en los países en vías de desarrollo. Su función principal es la conservación, la gestión sostenible de los bosques y el refuerzo de las reservas forestales de los carbonos en los países en vías de desarrollo.

En 2013, las partes de la CMNUCC continuaron con las negociaciones en el marco del SBI (Órgano Subsidiario de Implementación), del SBSTA (Órgano Subsidiario de Asesoramiento Técnico y Científico para el Trabajo) y del grupo de trabajo especial sobre la Plataforma de Durban para una Acción Reforzada (ADP). Este nuevo grupo de trabajo, fundado en Durban, comenzó su mandato en el 2012 con el objetivo de adoptar a partir de esa fecha hasta el 2015, un acuerdo que tendrá que aplicarse en el 2020 que  permita un aumento de la temperatura no mayor a dos grados centígrados con respecto a la temperatura promedio del planeta en la época preindustrial. Con el difícil mantenimiento de las discusiones dentro del marco de un régimen climático multilateral desde Copenhague en 2009, la plataforma de Durban inició  la construcción de un régimen climático más inclusivo y que va más allá de las líneas tradicionales que separan el grupo de los países llamados desarrollados del de los países en vías de desarrollo.

En Durban, se creó una plataforma para negociar un acuerdo único en el contexto de la CMNUCC por medio de la creación del grupo de trabajo especial sobre la plataforma de Durban para una acción reforzada  ADP. De este modo, la conferencia de Durban creó un proceso cuyo fin es  elaborar un protocolo, otro instrumento jurídico o resultado acordado que goce de valor jurídico aplicable a todas las partes y que entraría en vigor a partir del 2020. Uno de los objetivos de la plataforma es que todas las partes realicen el máximo de esfuerzo a favor de la mitigación. En cuánto al apoyo económico para facilitar el financiamiento de 100,000 millones de USD para el 2020, a través del Fondo Verde para el Clima.

En el año 2013, uno de los avances de la COP N° 19 de  Varsovia fue la clarificación de las modalidades de elaboración del proyecto de texto de negociaciones para 2015 y el proceso de presentación de las Intenciones de Contribuciones Determinadas Nacionalmente (INDCs) ante la convención. Aunque el termino contribuciones fue objeto en los últimos minutos de las negociaciones de Varsovia, dejó en el aire el tema de la diferenciación de las contribuciones entre países y sus diferentes niveles de desarrollo, así como la de las contribuciones para los medios de ejecución (apoyo financiero, la transferencia de tecnología y el refuerzo de capacidades).

Adicionalmente, es importante señalar que esta reunión dio fruto a dos  temas claves para el contexto nacional. En primer lugar, se aprueba el reglamento para la reducción de emisiones derivadas de la deforestación y degradación forestal y la función que tiene la conservación y gestión sostenible de los mismos, así como también el aumento de las reservas forestales de carbono en los países en desarrollo por medio de  REDD+, sentando las bases de este mecanismo de mitigación. En dicho reglamento se incluyó la definición del proceso por el cual se podían proveer pagos por resultados por reducción o almacenamiento de emisiones de Carbono expresados en tCO2eq  por debajo de un nivel de referencia, el cuál se le llamó “Marco de Varsovia para REDD+” y los cuatros pilares o requisitos que los países debían desarrollar para acceder a financiamientos REDD+, que incluyen contar con una estrategia nacional o plan de acción, niveles de emisión de referencia forestal, y sistema de monitoreo de bosques. Y en segundo lugar, se estableció el Mecanismo Internacional de Varsovia para Pérdidas y Daños (en inglés: Loss and Damage).

Este mecanismo busca proporcionar a las poblaciones más vulnerables una mejor protección frente a las pérdidas y los daños causados por fenómenos meteorológicos extremos y graduales, a través del intercambio de información y las mejores prácticas para hacer frente a pérdidas y daños.

En el 2014 en Lima Perú se acordó el primer texto de negociación dónde se abordaron los siguientes puntos:

  1. Fondo Verde: Se aprobaron los mecanismos que faltaban establecer la operatividad del Fondo Verde del Clima. Con esto, se facilita la movilización de financiamiento Climático por parte de economías desarrolladas y aquellos países en posición de contribuir para que los países en vías de desarrollo puedan hacer frente a los efectos adversos del cambio climático.
  2. Compromisos de reducciones: La Unión Europea anunció la reducción de sus emisiones al 2030 y al 2050. A esto se suma el anuncio de Estados Unidos una serie de medidas para reducir sus emisiones de plantas de generación de energía a base de carbono, como parte de su plan de acción climática. Además paralelamente China también indica su compromiso de reducción de emisiones. Estas economías son las que más emisiones registran en el mundo.
  3. Contribuciones: En el grupo de trabajo Ad Hoc para la plataforma de Durban lanzó un primer borrador de lo que será la información de las contribuciones nacionales que cada País pondrá sobre la mesa del primer trimestre del 2015. Las contribuciones nacionales son las intenciones de las contribuciones donde cada país indicará cómo reducirán sus emisiones en base a sus circunstancias nacionales.

Otros avances fueron el  nacimiento de la plataforma web Nazca (Non State Zone for climate Action –www.climateaction.unfcc.int-) un portal de acción climática para capturar y catalizar la acción en apoyo al acuerdo de 2015, que también ayuda a mostrar las iniciativas individuales y corporativas de todo el mundo. Como resultado, se elaboró la “Agenda de Acción de Lima-París, cuyo propósito es catalizar la acción por parte de actores estatales y no estatales, contribuir al objetivo de la Convención, aumentar la ambición climática antes del 2020 y apoyar el logro de un acuerdo en el 2015.En lo relacionado a la reducción de emisiones por Deforestación y Degradación (REDD+) de Bosques se lanzó el Lima Information Hub un repositorio de datos que recoge los resultados obtenidos, los planes o estrategias Nacionales, los resúmenes sobre los sistemas de información de salvaguardas y los niveles  e referencia. Esto permitirá darle mayor transparencia al proceso de pago por resultados. Se adopta la decisión 1/CP 20 de la conferencia de las Partes: “El llamado de Lima a la Acción Climático, donde se acuerdan las reglas básicas sobre la contribuciones nacionales, jerarquiza la adopción, y contribuye a darle forma a algunos de los aspectos sustantivos del acuerdo que se espera alcanzar en Paris.

De Lima hacia Paris

Las reuniones de negociación realizadas del ADP 2.8 en Ginebra, ADP 2.9 y 2010 en Boon han estado abordando temas sensitivos como lo es las diferenciaciones de las Partes en el nuevo acuerdo.

Durante la sesión ADP 2.8 celebrada en Ginebra, el pasado febrero, se inician las negociaciones formales sobre un borrador de acuerdo de París. En la misma, se revisaron las secciones de Adaptación, Pérdidas y Daños, financiamiento climático, Desarrollo y transferencia Tecnológica, Fortalecimiento de Capacidades y Transferencia y apoyo del texto acordado en la COP 20 de Perú.

En adición, fueron analizados los plazos y procedimientos relacionados con compromisos y contribuciones para facilitar su aplicación y cumplimiento, así como también las disposiciones de procedimientos institucionales y el Preámbulo y Definiciones del texto borrador, llamado luego de esta reunión “Texto de Ginebra”.

Mientras que  en la sesión ADP 2.9 llevada a cabo en Bonn (Alemania), el pasado junio, se efectuaron sesiones de alto nivel y reuniones de trabajo de los órganos Subsidiarios (SBSTA Y SBI) de la CMNUCC. El objetivo de esta sesión fue lograr que las partes pudieran sintetizar la información del texto borrador para que en Paris se pueda negociar sobre un documento mucho, más  claro y preciso pro al final de la sesión, se le concedió el mandato a los co-presidentes  para que presentarán a las partes, una propuesta de documento borrador más acotada. Y es aquí, donde se presenta, en Julio, un documento llamado “Working Document” para ser revisado por las Partes en la próxima sesión ADP.

Ya en la recta final para la COP 21 de París, se reúnen nuevamente, en septiembre, en Bonn (Alemania) para celebrar la tercera sesión ADP.10 de este año. El “Working Document) discutido en esta sesión, incluye un texto borrador de Acuerdo, la parte más vinculante del texto de París, que incluye las disposiciones más generales y durables en el tiempo y un texto borrador sobre la decisión que es la parte más detallada del acuerdo de París, con cláusulas de implementación a corto y largo plazo, así como también elementos que pueden evolucionar con el tiempo. Como conclusión a esta sesión, los co-presidente enviaron recientemente a inicios de Octubre, una nueva versión de este documento de trabajo.

Aunque todas las partes bajo la Convención, han aceptado el principio de las responsabilidades comunes pero diferenciadas, las Partes difieren en su interpretación y aplicación. Más aún, las Partes  tiene diferentes puntos de vista sobre la naturaleza y extensión de esta diferenciación en el acuerdo a firmarse en parís. Es importante resaltar que el tema de “diferenciación “Es algo inherente a todas las negociaciones bajo el ADP y se discute en vinculación con todos los elementos del acuerdo. Por otro lado, es importante considerar las funciones que en el acuerdo climático global pueden cumplir los países, sus gobiernos, la sociedad civil y el sector privado.

 El acuerdo no sólo cumplirá la función de establecer metas globales para que las Partes tengan un desarrollo resiliente y bajo en carbono, el acuerdo también buscará:

  • Proporcionar una señal fuerte a gobiernos, empresas e inversores, que una economía baja en emisiones de carbono no solo es inevitable, sino que está llegando rápidamente.se incitaría a los sectores público y privados a avanzar hacia la descarbonización de sus modelos económicos y el desarrollo más sostenible.
  • Conectar el acuerdo climático global con la economía real, ya que las decisiones gubernamentales diarias se perciben muy distantes de las metas de reducción de emisiones. El acuerdo podría conectar más con las prioridades nacionales de desarrollo económico para poder fomentar una economía baja en carbono.
  • Proveer mecanismos de transparencia y rendición de cuentas, es decir, establecer un proceso para definir las reglas de MRV para hacer seguimiento a los nuevos compromisos. Esto ayudaría a los gobiernos, al sector privado y a la sociedad civil a entender los compromisos sobre cambio climático de los países y hacerlos responsables.
  • Acelerar la inversión en proyectos que fomenten una economía baja en emisiones y resiliente al cambio climático. El acuerdo deberá identificar nuevas fuentes de financiamiento, y tal vez empezar a alinear a un conjunto de instituciones financieras con iniciativas para la resiliencia.
  • Garantizar la equidad en el acuerdo, en donde cada país perciba que el acuerdo es justo y equitativo, tratándose de un verdadero plan de acción global sobre Cambio Climático.

En diciembre de 2015, se llevó a cabo la COP 21 en París, de la cual se prevé que emerja un acuerdo legalmente vinculante que comprometa a todos los países del mundo a tomar las acciones necesarias para que la temperatura media global no aumente más. Cabe recordar que desde noviembre del 2014, la República de Panamá preside la Coalición de Naciones con Bosques Tropicales (CFRN), cómo tal, apuesta por la inclusión del Mecanismo de REDD+ en el Acuerdo de París.

imagen-15-Ministra-de-Ambiente-en-la-COP-21-Paris imagen-N-14-Ministra-y-Viceministro-de-Ambiente-de-Panama-durante-la-intervencion-en-la-plenaria-de-la-COP-21 imagen-N-16-plenaria-COP21